martes, 19 de enero de 2016

¡La crisis económica es de seis personas! Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos… Por Georgina Ortiz


LIMOSNA


Decían desde el gobierno Santos hasta hace muy poco tiempo que la economía colombiana estaba “blindada”. Monumental mentira, al igual que decir que con los TLC el país “entra” a los EE.UU., a Europa o a la región Asia Pacífico. Si no fuera dramático –daría risa.
20 años de libre comercio tienen arruinados al campo y a la agricultura, a la industria y al sector laboral, a la investigación,  a la infraestructura, al desarrollo en todos los ámbitos del país. El reciente Censo Agropecuario fue convertido por el gobierno en secreto de Estado: los empleados y funcionarios que trabajan con los resultados son sometidos diariamente a polígrafo para que nunca se confirme lo sabido: la miseria rural, la gran concentración de la tierra y el vergonzoso atraso tecnológico. Que se devele lo que las FARC han dicho desde hace más de 50 años: el modelo agrario no sirve, hay que cambiarlo.
En los últimos 20 años las importaciones del agro crecieron 895%, con lo cual se perdieron más de 2 millones de hectáreas sembradas. El 48% de los alimentos que se consumen hoy en Colombia, son importados y podrían producirse por campesinos agricultores nuestros.
Pareciera que de oriente han aprendido el haraquiri, el suicidio ritual de la nobleza japonesa, aprobando el proyecto de ley para la creación de las ZIDRES[1], reduciendo impuestos y regalías a empresas transnacionales de minería y petróleo y en medio de semejante desastre ecológico, bajando aún más las condiciones y normas ambientales, regalando ISAGEN.
Festejaron la caída de los precios del petróleo porque afectaba a las economías venezolana y rusa; hasta que empezaron a sentirla en la sala de la casa no se dieron cuenta de la vulnerabilidad propia. La dirigencia del país, que no tiene opinión propia y si tiene negocios con multinacionales y capital extranjero, sigue los lineamientos del Banco Mundial y el FMI que están llevando al mundo a la siguiente debacle peor que la del 2008.
Dicen los que saben, que los procesos en el ámbito financiero internacional del 2015 en su carácter diverso, pueden conducir a cambios en la arquitectura general del sistema financiero mundial de forma rápida y drástica.
Comparan los tiempos actuales con los años 30-40 del siglo XX. Que bajo la influencia de la crisis económica global produjo acontecimientos tales como la desintegración económica y financiera del mundo, el colapso del sistema financiero global en las áreas monetarias y de bloques, reduciendo al mínimo el comercio internacional y otras formas de relaciones económicas internacionales.
Ese proceso de desintegración monetaria solo se detuvo en el verano de 1944 en la conferencia internacional en Bretton Woods, donde se tomaron las decisiones sobre el establecimiento del sistema oro-dólar del mundo. Todo el ciclo de transición del sistema financiero global al nuevo estado tomó 15 años, contados a partir del inicio de la crisis en octubre de 1929.
En la actualidad, la primera ola de la crisis financiera (2007-2009) dio lugar a una desintegración financiera sustancial del mundo. Pero en el 2015, a juzgar por las estadísticas del Fondo Monetario Internacional, el Banco de Pagos Internacionales y otras instituciones internacionales, la cifra de negocios en los mercados financieros mundiales han superado las cifras de 2007, desde las cuales se produce el desplome.
La consultora McKinsey & Company estima que a principios de 2015 también se superaron los niveles previos a la crisis de la deuda en el mundo entero. En McKinsey & Company  han identificado tres posibles epicentros de la segunda ola de la crisis financiera mundial: los EE.UU., la Unión Europea y China. El mundo espera en suspenso, que está a punto de comenzar un tsunami financiero.
En Colombia, el gobierno y la oligarquía no quieren darse por enterados que no hay futuro de persistir por lo andado.
Está en curso en La Habana, Cuba el último tramo del acuerdo de paz con las FARC, que contempla reformas que pueden cambiarle el rumbo al país, que abrirían los caminos hacia la prosperidad, las verdaderas oportunidades para los casi 50 millones de colombianos, que jalonaría la región del hoyo de la crisis. No desperdiciemos tal coyuntura.
[1] Zonas de interés de desarrollo rural económico y social: legaliza la acumulación irregular de predios, es decir, adquiridos por el desplazamiento forzoso de 7 millones de personas, por parte de nacionales y extranjeros.

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